lunes, 24 de mayo de 2010

ricky martin en silencio

el coche está cruzando el puente.

ricky baja un poco la ventana, siente la brisa, respira hondo. es algo como entre sal y el olor que tienen los bares cuando todavía es de día.

ricky respira de nuevo, esta vez suspirando. se frota la frente y fija la mirada en el punto más lejano, ahí donde se pierden los edificios y sólo queda esa línea indefinida que nos demarca la vida.

ricky se pierde en la imagen. piensa en su humanidad, y se siente insignificante, minúsculo. una gota en el inmenso mar que es la existencia. se detiene un poco, esto último le parece brillante, una gota, un mar...

sonríe.

martes, 27 de abril de 2010


hay que sentirlo, tirarse como en una alfombra rugosa. Y aguantar sin moverse, esperando que todo pase o que se haga de noche o que se olvide de nosotros y nos deje ir.

martes, 13 de abril de 2010

echar un vistazo al abismo que somos

no sé cómo lo hacen, pero aquí leen la mente, saben de ti lo que ignoras. Después de esto no vale de nada volver a la iglesia o repetir 500 veces que uno no es lo que no quiere ser.

por eso te ponen una advertencia, porque no hay vuelta atrás.

compren lonol.

martes, 16 de marzo de 2010

tips de belleza

estoy aprendiendo a posponerme, a verme al espejo y decir: "ay ¿sabes qué...? y luego no decir nada.

se siente bien, relaja.

y es que la naturaleza obsesiva no paga, le hace mal al cutis, al ritmo cardiaco, y jode el manicure.

entonces yo me digo a mi misma: "ay ¿sabes qué...?" y se me aliviana el cuerpo, como en la arena.

y me la paso mejor.

jueves, 18 de febrero de 2010

señoritas, a planchar

no puedo con el anuncio de la mujer que brinca una tabla de planchar como si estuviera corriendo una carrera de obstáculos, mientras el resto de la familia se está yendo a andar en bici. la voz en off luego confirma con algo como: las arrugas de los jeans ya no te mandendrán alejada de los tuyos.

say whaaaaat?

me parece increíble que un mensaje como tal esté al aire, de veras, es increíble que todos asumamos que quien se queda a plancharle a los demás es ella. sin titubear. la culpa la tienen las arrugas en la ropa. no. la culpa de que esa pobre mujer no pueda salir a andar en bici la tiene su marido holgazán, o que la idea de dejar la bola de ropa en la lavadora no se le pase a nadie por la cabeza. claro, el twist publicitario ubica al spray-desarrugador como el salvador.

ma-dres.

quizá la culpa la tiene la sociedad por esperar de nosotros telas alisadas.